domingo, 9 de septiembre de 2012

Cannabis. El secado y curado.



El secado de la marihuana debe hacerse para que el THC se vuelva realmente psicoactivo, ya que una planta verde, por mucha resina que contenga, no coloca como una planta seca.Ahí van algunos consejos para un correcto secado de tu cannabis:
  • Cuelga boca abajo las ramas o la planta entera. Esto se hace para que el cogollo sea más vistoso una vez seco (no aumenta ni traslada la cantidad de THC). Puedes hacerlo de cuerdas, un tendedor de ropa, etc.
    Puedes también utilizar una malla secadora, se trata de una malla con varios pisos dispuestos como estantes en donde depositas las ramas de tu hierba. Son muy útiles para secar la hierba en espacios reducidos, como por ejemplo dentro del mismo armario de cultivo.
  • Seca tu cosecha siempre en un lugar oscuro. El THC se degrada con la luz. Si te es dificil conseguir condicionees de máxima oscuridad, envuelve cada rama con papel de periódico.
  • El secado ideal debe hacerse lentamente (en unas dos semanas). Ya sé que estás deseando probar lo que has cultivado, pero ten un poco de paciencia y te verás recompensado.
  • Los primeros días del secado el olor que desprende la hierba es muy intenso, no te asustes, menguará a partir del 4º día.
  • La marihuana pierde aproximadmente un 75% de su peso al secarse.
  • La temperatura ideal es entre 18ºC y 24ºC.
  • La humedad ideal es entre 45% y 55%.
  • Las temperaturas demasiado altas aceleran el secado y ello provoca que el humo de tu hierba sea áspero y que al grindar la hierba se convierta en polvo. Las temperaturas demasiado bajas ralentizan el secado con el consecuente riesgo de enmohecimiento de los cogollos.
  • Humedades muy bajas aceleran el secado y a la hierba le quedará un fuerte sabor a clorofila que no te rersultará agradable. Humedades muy altas retrasan el secado y aumentan los riesgos de enfermedades fúngicas.
  • Coloca un termohigrómetro en la zona de secado y regula los parámetros de humedad y temperatura con ventiladores y/o extractores de aire. No dirijas el aire de los ventiladores directamente a los cogollos porque no se secarán de forma uniforme.
  • Procura manicurar las hojas más grandes antes de colgar tus plantas. Si bien es cierto que éstas hojas protegen los delicados tricomas, también lo es que retrasan el secado, favorecen la formación de hongos y hacen muy engorrosa la tarea de manicura cuando la hierba está seca. Todos estos inconvenientes no compensan las ventajas que produce una buena manicura previa.
  • Nunca seques tus plantas junto a otras plantas en floración o crecimiento ya que las condiciones de humedad y temperatura son distintas y uno de los dos procesos o ambos se verían perjudicados.
  • No manosees demasiado los cogollos durante el secado porque harás explotar millones de diminutas glándulas de THC que habrás perdido para siempre.
  • El secado finaliza cuando al doblar un tallo, éste se quiebra y no se dobla. Si al realizar la acción de doblado éste no cruje dale a tu hierba algunos días más de secado.


El curado del cannabis tiene dos funciones básicas:
  • Eliminar el exceso de humedad que ha quedado tras el secado.
  • Transformar todo el THC en THC psicoactivo.
Los cogollos que se han curado de forma adecuada tienen una combustión uniforme y una fumada más placentera que aquellos que no han pasado por este proceso. Esto es debido a que el curado proporciona la humedad correcta para el posterior  almacenamiento del cannabis, con lo que evitamos la proliferación de hongos que pudieran desarrollarse, y a que el THC necesita de cierta sequía para desarrollar sus cualidades psicoactivas.
Forma de curar tu marihuana:
Una vez has secado las ramas de marihuana ya sea colgadas boca abajo en un lugar oscuro y bien aireado o bien en mallas secadoras, corta los cogollos eliminando los restos de tallo. A continuación mételos en botes de cristal con cierre hermético (son los que tienen un tapón de rosca con una fina capa de goma en el punto en que la tapa toca con la base.)Deja los botes en un lugar oscuro, seco y fresco. Un día después tapa los botes. Al día siguiente revisa los botes, abre cada uno de ellos y déjalos así un par de horas. Los días siguientes vuelve a revisar los botes a fin de observar que no se ha acumulado humedad que pueda causar el desarrollo de moho.
Llegado el momento en que veas que los cogollos están realmente secos, puedes almacenarlos en recipientes que cierren al vacío, en bolsas de vacío o bien en cajas de madera que conserven adecuadamente la humedad.
Un cogollo está realmente seco y curado, a punto para almacenarse, cuando los tallos restantes crujan y se partan al intentar doblarlos. En este momento la marihuana habrá perdido el 75% de su peso en fresco. Es decir, si cojes un cogollo recién cortado y su peso es de 10 gramos, el punto justo de secado llega cuando ese mismo cogollo pesa 2,5 gramos.

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